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¿Y después del cambio qué?

¿Y después del cambio qué?

      Uno de los generales problemas a los que se enfrentan los familiares y afectados por el daño cerebral adquirido, es la adaptación de hogar a esta nueva etapa. Para ello es importante informarse en diferentes organismos como (FEDACE,  CEADAC, entre otros) y tu Centro de referencia encargado de la gestión de todo el proceso de neurorehabilitación, como Clínica Emae.

     Puesto que la situación ya es bastante complicada de por sí, existen herramientas que nos pueden ayudar a compensar aquellas facultades que se han visto afectadas; de esta forma, pese a que no todo vuelva a ser como antes, nos facilitará la vida de forma incalculable.

      Generalmente, en las primeras etapas familiares y tutores van a llevar la tutela del afectado, pero en la medida de lo posible es interesante que vaya cogiendo autonomía. Pues no hay nada más reconfortante que la superación y realización.

       Al mismo tiempo, es imprescindible para la persona que retome sus qué-haceres, o la mayor parte de ello. Por eso, si durante el proceso de neurorehabilitación no existe una recuperación será conveniente optar por herramientas que compensen el daño sufrido.

    Entre las afecciones que más dificultan la realización de las actividades de la vida diaria y su adaptación al medio serían la movilidad reducida y la funcionalidad del miembro superior. Este tipo de problemas pueden ser resueltos mediante herramientas de compensación que faciliten la independencia y autonomía, en la medida de lo posible.

     En el caso de la movilidad reducida, es imprescindible adaptar la casa para que sea funcional. Entre las estrategias que se pueden llevar a cabo son:

  • Facilitar el acceso a la vivienda mediante de una rampa con una anchura superior a los 80cm.

  • En toda la casa debe haber un espacio de maniobra superior al 1.5m.

  • Si vive en un edificio, el ascensor ha de tener 1.2m.

  • Se recomiendan pomos en forma de U, o en el caso de que fuese posible, puertas correderas.

    Otra parte de la casa muy importante, y que se ha de adaptar desde el primer momento es el baño. Adaptar el inodoro y la bañera para que la persona pueda preservar, en la medida de lo posible, su intimidad.  Siempre y cuando sea posible, es recomendable que la persona utilice el baño de forma individual. Para ello el Terapeuta Ocupacional explicará estrategias para entrar y salir de la ducha de forma segura. Entre las herramientas que nos pueden servir para adaptar el baño:

    • Bañera con barandilla que permita el agarre.

    • Suelo antideslizante y sin desnivel en la base de la bañera.

    • Silla adaptada para bañera.

    • Barandilla para el inodoro

    • Lavabo sin pie de lavabo

    • Espejo reclinable

     En el resto de zonas de la vivienda será imprescindible mantener el espacio libre de obstáculos y que los muebles, la encimera de la cocina, la mesa, etc no deben superar los 90cm.

  En la cocina, debajo adaptar la encimera reduciendo el número de cajones que pueden obstaculizar el confort del habitante.

   Además existen enseres y herramientas muy útiles y creativas que pueden facilitar las tareas del aseo y cuidado personal.

blogAutora: 

Esperanza Merlos Fernández, Psicóloga en Clínica Emae

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