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“¿Nos sentimos tristes porque nos duele, o nos duele porque nos sentimos tristes?”

“¿Nos sentimos tristes porque nos duele, o nos duele porque nos sentimos tristes?”

“¿Nos sentimos tristes porque nos duele, o nos duele porque nos sentimos tristes?”

En la actualidad el 10% de las personas declaran haber tenido que interrumpir en las últimas dos semanas su actividad habitual, trabajo, sus relaciones sociales, sus obligaciones familiares,… por algún tipo de dolor. El 3% refieren haberse visto obligado a guardar cama más de la mitad del día debido a algún dolor (según el resultado de la Encuesta Nacional de Salud de 2006). Siendo los más padecidos e incapacitantes los dolores de espalda, huesos, articulaciones o vegetativos (mareos, nausias, malestar general,…).

Esta circunstancia hace que la persona no solo interrumpa su vida sino que se vea incapacitado por su dolor, no pueda cumplir en su trabajo, atender a su familia o demás obligaciones. Esto con frecuencia provoca que la persona no solo se sienta mal por el dolor que está experimentando, sino que además se sienta triste por las consecuencias e incomprensión que de él se producen.

Entonces, si nos encontramos a menudo con mareados, con malestar general, nausias y/o dolores localizados y ánimo caído, ¿es posible que nos sintamos tristes porque nos duele, o nos duele por qué nos sentimos tristes?. A continuación te damos algunos detalles que podrían hacer sospechar que tú dolor pudiese ser emocional y/o pudiese agravar tu problema físico.

  1. Si me duele la espalda, las articulaciones o cualquier otro dolor localizado, pero sobre todo predominan las jaquecas, mareos o nausias.
  2. Si no saben explicarme o no logran encontrar el origen o causa médica que me impide y me hace sentir mal es probable que mi dolor se vea agravado por cómo me siento.
  3. Si los síntomas empeoran durante la mañana.
  4. Si en el inicio de los dolores ocurrió un acontecimiento traumático o tras una temporada de alto estrés.
  5. Si me cuesta trabajo contar mis problemas a mis allegados, incluso evito ir a médicos u otras personas significativas.
  6. Si te cuesta trabajo expresar su angustia, minimizas u ocultas los síntomas de dolor.
  7. Si tus síntomas de dolor han mejorado con la ingesta de antidepresivos.

Es posible que si presentas alguno de estos casos, puedan mejorar tus dolores físicos, si calmas tus dolores emocionales.

Si sospechas que tu dolor sea emocional, en Centro Clínico Emae te asesoramos sin ningún compromiso.

 

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