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Mutismo Selectivo. Cómo detectarlo y cómo actuar

Mutismo Selectivo. Cómo detectarlo y cómo actuar

“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”

(Oscar Wilde)

Definición
El mutismo selectivo es un problema de conducta cuyo inicio se sitúa generalmente en la etapa de prescolar. Los niños que lo manifiestan se sienten incapaces de emitir respuestas orales con ciertas personas de su entorno. Es muy frecuente que solo hablen con su familia más cercana y no lo hagan en el contexto escolar o con desconocidos.

¿Cómo detectamos el mutismo selectivo?
Podemos detectar mutismo selectivo observando tres áreas de la vida diaria de estos niños:

Familia
Suele existir una excesiva preocupación por parte de los padres. Ante el desconocimiento de este trastorno los padres ignoran los motivos por los que su hijo se comporta de esta manera y tienden a pensar que no habla porque no quiere.
En ocasiones y por los mismos motivos, puede existir una sobreprotección hacia el niño que le impide el correcto desarrollo de su autonomía personal.

En el colegio
Los profesores observan que el niño lo pasa realmente mal cuando tiene que emitir conductas de respuesta oral y por tanto no suelen preguntarle nada, lo cual también refuerza la conducta, evitando que les pregunten, así no se ven obligados a realizar los ejercicios de clase. Esto al mismo tiempo que refuerza la conducta problema también perjudica el correcto desarrollo del niño a nivel cognitivo y lingüístico.

Estos niños dejan de participar en tareas grupales con sus compañeros y en muchas ocasiones quedan aislados del resto de la clase, influyendo esto en la adquisición de habilidades sociales.

Factores personales
Es muy frecuente que tengan una predisposición genética a la ansiedad, son tímidos, retraídos y tienen escasas habilidades lingüísticas. También influyen poderosamente los acontecimientos traumáticos que hayan podido experimentar a lo largo de su vida.

¿Por qué desarrolla un niño mutismo selectivo?
En la mayoría de los casos se dá porque los niños tienen una predisposición genética a la ansiedad, han heredado esta tendencia de varios miembros de la familia, por tanto, pueden ser más vulnerables a desarrollar un trastorno de ansiedad.

Mientras son pequeños esto se muestra en los continuos llantos y quejidos al separarse de sus padres. Cuando comienzan a relacionarse con otros, suelen aparecer los primeros síntomas ansiosos como: quedarse paralizado, mantener una postura rígida, falta de reacción, nerviosismo….

En el caso de los niños con mutismo selectivo las respuestas de ansiedad se desencadenan al desenvolverse socialmente en ambientes externos al de su entorno familiar.

El niño deja de emitir palabras debido a que no consigue superar la sensación de miedo que experimenta. Al no hablar, se siente aliviado y la ansiedad desaparece.

Es preciso señalar que no porque exista un riesgo genético a padecer ansiedad, esta aparece inevitablemente. Las características ambientales en las que este niño se desarrolle serán las determinantes para la aparición o no de dicha ansiedad. También es posible que simplemente por las vivencias que el niño experimente, sin tener ningún riesgo genético, se desarrolle.

¿Qué deben hacer los familiares?
En primer lugar, ante la dificultad que está experimentando el niño, sea o no mutismo, los padres deben trasmitirle apoyo y comprensión. Es muy importante que el niño no se sienta solo en este proceso. Deben evitar el error de forzar a su hijo a hablar sin intentar comprender porque no lo hace.

A continuación, lo más aconsejable es hablar con el niño y explicarle que van a buscar a alguien que le ayude en el proceso para que consiga relacionarse con normalidad. Ponerse en contacto con un especialista será de gran utilidad tanto para el niño como para los padres ya que obtendrán información sobre por qué su hijo se comporta así y esto les ayudará a comprenderlo y a actuar correctamente frente al problemas recomendable actuar lo antes posible, no se aconseja dejar que el niño se enfrente solo al problema en tanto que corremos el riesgo de que empeore. Los estudios demuestran que cuanto antes se trata el problema más rápida es la respuesta al tratamiento.

Hemos de concienciarnos de la importancia de la actuación de los padres ante este tipo de problemas. Teniendo en cuenta que esta etapa será la que determine que nuestro hijo tenga un correcto crecimiento tanto a nivel físico como metal. Por tanto, es imprescindible prestarles la atención necesaria e interesarnos por vivir junto a ellos la etapa que determinará su vida futura.

Si conoces algún caso o  sospechas que haya mutismo selectivo, no dudes en contactar con nuestros profesionales.

Autora:  Elena Martínez Mengual.

Alumna de Psciología en la Universidad de Murcia.

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