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10 formas de pensar que te pueden llevar depresión

10 formas de pensar que te pueden llevar depresión

La depresión es uno de los trastornos psicológicos, y en concreto del estado de ánimo, que se dan con mayor frecuencia en la actualidad. Algunos de sus síntomas son fatigabilidad, alteraciones del sueño, alteraciones en el apetito, tristeza, pérdida del interés y la motivación, inestabilidad en las relaciones sociales, baja autoestima, entre otros. Sin embargo, parece que son los pensamientos e ideas los más influyentes en el mantenimiento del estado depresivo, pudiendo incluso llegar a ser los causantes del mismo.

Dichos pensamientos suelen ser negativos, creencias irracionales, que surgen al interpretar un acontecimiento concreto y que llevan al individuo a sufrir una depresión, como consecuencia de la perturbación emocional que le genera.

A continuación, se explican algunos de los pensamientos erróneos más comúnmente dados.

  1. Sobregeneralización 

Seguro que alguna vez le ha pasado que a raíz de un hecho aislado, como que un gran amigo se olvide de su cumpleaños, haya generalizado una idea. En este ejemplo podría ser que piense que no le importa a nadie y se olvidan siempre de usted.

  1. Abstracción selectiva

Al igual que ocurre cuando vamos viajando en coche a través de un túnel y solo podemos mirar hacia delante porque no hay nada que observar a ambos lados, nuestra mente es capaz de centrarse en determinados pensamientos negativos acerca de algo o alguien, incluso de uno mismo. De esta manera, como se da en el interior del túnel, no somos capaces de vislumbrar qué más hay a nuestro alrededor porque nos mantenemos centrados en una única idea que nos perturba, obviando el resto. Se filtra lo negativo, se olvida lo positivo. Por ejemplo, puede que un día no acierte con la cantidad de sal que echarle a unos macarrones y esto le haga sentirse el peor cocinero del mundo.

  1. Inferencia arbitraria

Se trata de emitir juicios sin tener aún la información necesaria para hacerlo, es decir, pensar de forma prematura e impulsiva aun cuando no se conoce un dato en su totalidad. Un ejemplo de esto podría ser cuando su pareja le dice que no le apetece salir a cenar esa noche y usted piensa “se está haciendo la dura, solo quiere que insista más”, cuando en realidad podrían haber otras razones que le lleven a rechazar la cita, pregunte e infórmese.

  1. Sesgo confirmatorio

“He vuelto a suspender, lo sabía, si es que no valgo para estudiar”. Este tipo de pensamientos reflejan una tendencia a interpretar los acontecimientos en función de nuestras creencias previas, de manera que se confirme la idea.

  1. Falacia de la recompensa divina

Tener una actitud proactiva toma importancia cuando se trata de nuestro futuro. No conviene dejarlo en manos de una divinidad sino actuar en consecuencia y resolver uno mismo sus problemas. Por ejemplo, podría pensar “mi jefe me está explotando pero ya le pondrá el tiempo en su lugar”.

  1. Lectura del pensamiento

¿Nunca ha pensado que la gente se le queda mirando porque va mal vestido o porque está haciendo el ridículo? Este presuponer las ideas o cogniciones de los demás es lo que se denomina lectura del pensamiento, estar seguro acerca de lo que los demás piensan de uno mismo en un momento dado.

  1. Error del adivino 

Seguramente habrá perdido oportunidades por anticiparse al futuro y creer saber con certeza qué es lo que va a pasar, actuando conforme a esa idea. Por ejemplo, puede que haya dejado de ir a una entrevista de trabajo porque pensara que no la iban a escoger. 

  1. Personalización

Personalizar significa suponer que todo acontecimiento, lo que una determinada persona hace o dice está directamente relacionado con uno mismo, es decir, que el individuo se siente responsable de los hechos. Así, podría creer que su amiga María está molesta con usted ya que tenía mala cara esta mañana o podría pensar que si su hijo ha suspendido un examen es culpa suya por no haberlo educado adecuadamente.

  1. Maximización y minimización

Se trata de magnificar los errores propios así como los éxitos ajenos y minimizar los éxitos de uno mismo y los errores de los demás. Un ejemplo de esta distorsión cognitiva vendría dado cuando alguien cree que ha cometido un error grave como haber decidido cambiar de trabajo por cuenta propia y que el cambio haya sido a peor. Sin embargo, podría pensar que su vecino que realizó el mismo cambio obtuvo éxito en su operación.

  1. Pensamiento polarizado

“Siempre”, “nunca”, “todo”, “nada” son términos extremos que suelen emplear, mayormente, aquellas personas que piensan de forma absoluta, que ven los acontecimientos de manera extrema, sin fijarse en aspectos intermedios, esto es, ven las cosas blancas o negras, sin llegar a imaginar siquiera que podrían ser grises. Si fuera a una entrevista de trabajo y no le contrataran por no tener un nivel de inglés avanzado podría pensar que es un inútil e incompetente, esto constituiría un ejemplo de pensamiento polarizado.

 

Si estas creencias irracionales fueran creciendo se podría llegar a desencadenar una depresión. Por ello, si localizamos varios de estos pensamientos en nuestro día a día, tanto en uno mismo como en los que nos rodean, debemos abordarlos de forma que no contaminen nuestras vidas con su halo oscuro. Este abordaje puede ser personal o con la ayuda de un psicólogo. El psicólogo puede intervenir aplicando una serie de técnicas cognitivas que harán que estos pensamientos se conviertan en unos más adaptativos y que generen mayor bienestar.

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